Johrei

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Marta Gómez Gallo
El Johrei es una palabra japonesa creada por Mokichi Okada o también llamado Meishu-Sama (Señor de la Luz). La componen dos ideogramas; "Joh" (purificar) y "Rei" (espíritu), en síntesis Johrei significa: "Bautismo por el Fuego"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Meishu-Sama (明主様 - Señor de la Luz, en japonés, como es conocido mundialmente) nació el 23 de diciembre de 1882, en el barrio de Hashiba, Tokio, Japón recibiendo el nombre de Mokichi Okada ( 岡田茂吉, también a veces transliterado del japonés como Mokiti Okada). Es el fundador del movimiento de difusión mundial Johrei Center conocido en Japón como Sekai kyusei kyo (世界救世教). Y creador de la tecnica Johrei que da nombre y es uno de los pilares del movimiento, junto con la Agricultura Natural, lo Bello y la Práctica de Sonen. Es considerado por sus seguidores un científico-religioso, filósofo y artista. De origen humilde, llegó a ser empresario, y luego de sufrir varios reveses, se encaminó para la religión.

 

Síntesis de la filosofía de Meishu Sama
"A lo largo de tres mil años, la humanidad se fue alejando cada vez más de la
Ley de la Naturaleza, que es la Ley del Universo, la Voluntad de Dios, y la Verdad. Movido por el materialismo, que lo hace creer solamente aquello que ve, y por el egoísmo, que lo lleva a actuar de acuerdo con su propia conveniencia, el hombre se tornó prisionero de una ambición desmedida e inconsecuente y viene destruyendo el equilibrio del planeta, creando para si y su semejante, desarmonía e infelicidad. Las graves consecuencias de la falta de respeto a las Leyes Naturales pueden ser verificadas en la agricultura, en la medicina, en la salud, en la educación, y en el arte, en el medio ambiente, en la política, en la economía, y en todos los demás campos de la actividad humana. Esa situación ya alcanzó su límite. Si se continua actuando así, es cierto que el hombre acabaría destruyendo el planeta y a si mismo. El propósito de la Filosofía de Mokichi Okada es despertar a la humanidad, alertándola para esa triste realidad. Cultiva el espiritualismo y el altruismo, hace al hombre creer en lo invisible y enseña que existen espíritu y sentimiento no solamente en el ser humano, más también en los animales, en los vegetales y en los demás seres. El Johrei, la Agricultura Natural, lo Bello y el Sonen
(OM, KI; es una frecuencia que viene de una sola vibración única, la sintonía fina de la creación) son prácticas básicas de esa filosofía, capaces de transformar a las personas materialistas en espiritualistas y a las egoístas en altruistas, restituyendo al planeta su equilibrio original.
Su objetivo final es reconducir a la humanidad a una vida acorde con la Ley de la Naturaleza y construir una nueva
civilización, sostenida en la verdadera salud, en la prosperidad y en la paz".

 

Ikebana
La palabra Ikebana (生け花) significa "flor viva colocada" (生け, ike, colocar; 花, bana (sonoración de hana), flor) y denomina el arte japonés de arreglo floral. También se conoce como kadō (華道 o 花道): el camino de las flores.
Los primeros arreglos florales en
Japón fueron realizados por monjes budistas (siglo VI D.C.) para adornar los templos. En el período Heian (794-1192) se hicieron populares los arreglos florales por motivos no religiosos. Más adelante en el período Kamakura (1192-1333) se puso de moda construir dentro de un cuarto (zashiki) una especie de nicho (Tokonoma) donde se colocaban un arreglo floral, incienso y una vela. Debido a la estrechez del Tokonoma, los arreglos florales se hicieron para ser vistos sólo de frente.
Durante los Siglos XIII al XV, los aristócratas y los monjes participaban en competencias de arreglos florales en el festival de Tanabata. En esa época, el principal maestro de arreglos florales se llamó Ikenobo Sengyo. Luego, en el
siglo XVI, se crearon reglas precisas y complicadas para los arreglos florales en el llamado sistema Tatehana. Este daría paso al estilo Rikka establecido por la escuela de Ikenobo. El estilo Rikka era usado para ocasiones ceremoniales. Surgió un estilo menos formal y complicado llamado Nageire, preferido por la gente común. Muchas escuelas de Ikebana aparecieron durante el período Edo (1603-1868). En 1820, la escuela de Ikenobo, a partir del estilo Nagerie estableció el estilo Shoka que era de nuevo un estilo ortodoxo.
Durante el período
Meiji (1868-1912), los estilos de la escuela Ikenobo se consideraron muy estáticos y conservadores. Muchos maestros de Ikebana, influenciados por la cultura occidental, trataron de modernizar el arte del arreglo floral. Surgieron estilos modernos de arreglos florales como el Moribana, principalmente durante el período Taisho (1912-1926). Después de la segunda guerra mundial apareció el estilo libre de Ikebana. En 1977, el director de la escuela Ikenobo dividió el estilo Shoka en dos: el Shofutai que es tradicional y el Shimputai que es más libre y expresivo. Igualmente, el estilo de Ikebana más formal y tradicional, el Rikka, fue dividido en dos estilos en 1999.

Trabajando con el lenguaje de las flores
Si dejamos del lado la simbología y la  interpretación de las flores, encontraremos que cada uno de nosotros entenderemos su lenguaje en forma diferentes. Muchas veces en los talleres me preguntan qué significado tiene esta flor o si regalar determinada flor significa algo específico. Y en realidad no existe un manual de instrucción sobre el  lenguaje  de cada una.
La historia, los hechos vivénciales  personales, determinarán el lenguaje de interpretación que le queramos dar. Por ello, trabajar con las flores, en un taller de ikebana, significa, encontrarnos en estado de meditación (mientras  nuestro cerebro deja de pensar y trabaja el hemisferio izquierdo, el creativo), logra sacar dentro nuestro, la historia oculta de trabas o situaciones que no podemos manejar. Cuando la flor nos elige en ese estado de meditación. Por que son , ellas, las que nos llaman,  ya están comprometiéndose en ayudarnos  en ese momento.
Qué quiere decir esto?
Las flores nacieron con una misión específica en el planeta, y es; la de darnos belleza, armonía y  trabajar con  nuestras vibraciones emocionales. Al ver lo que hicimos con nuestras propias manos, comprenderemos  cómo nos encontramos, y podremos, intentar cambiar lo que deseamos de nuestras vidas. Modificar nuestra obra  trabajando desde nuestra propia ikebana ,
Todos los días, mientras duren las flores, (sacando las que no sirven y colocando nuevas), lograrán  el proceso terapéutico.
Esta experiencia es vivencial, por ello te invitamos a compartirla... (Lucía Iurcovich)